Historia de la interpretación de los sueños: de Mesopotamia a la neurociencia

Los seres humanos han intentado entender sus sueños desde que existe la escritura. Las tablillas de arcilla más antiguas ya hablan de ellos, y cada cultura les ha dado un lugar distinto: mensajes de los dioses, avisos de los antepasados, recuerdos de la mente o, desde hace poco, actividad cerebral.

Este recorrido resume cómo ha cambiado la interpretación de los sueños a lo largo de unos 4.000 años y qué queda de todo ello en la forma en que los entendemos hoy.

Lo esencial:
  • Mesopotamia y Egipto ya dejaron por escrito sueños y su interpretación hace más de 3.000 años.
  • Artemidoro (siglo II) ya decía que el significado depende de quién sueña.
  • Freud introdujo la lectura psicológica (1900); Jung, la simbólica y de crecimiento personal.
  • La neurociencia confirma que los sueños reflejan nuestras preocupaciones, no que predigan el futuro.

Mesopotamia: sueños como mensajes de los dioses

En Mesopotamia, hace más de 4.000 años, los sueños se consideraban mensajes divinos. En la Epopeya de Gilgamesh el héroe sueña con presagios que su madre, la diosa Ninsun, interpreta, y numerosas tablillas registran sueños de reyes que decidían guerras y construcciones de templos. Existían especialistas, los «intérpretes de sueños», y colecciones de presagios que asociaban cada imagen con un resultado.

Egipto: el libro de los sueños más antiguo conservado

El Antiguo Egipto dejó el que suele citarse como el libro de sueños más antiguo conservado: el papiro Chester Beatty III, del siglo XIII a. C. Es una lista de sueños con su interpretación, clasificados como «buenos» o «malos» y con la manera de contrarrestar los segundos. En Egipto existían también templos de «incubación», donde la gente dormía para recibir sueños del dios.

Grecia y Roma: de los santuarios a Artemidoro

En Grecia los sueños se dividían entre los enviados por los dioses y los «ordinarios». Los santuarios de Asclepio, dios de la medicina, recibían a enfermos que dormían allí esperando un sueño curativo. Aristóteles, en cambio, escribió Sobre los sueños y defendió una explicación más naturalista: los sueños son restos de la percepción que continúan durante el sueño.

La obra más influyente de la Antigüedad es la Oneirocritica de Artemidoro de Daldis (siglo II d. C.), cinco libros que recopilan sueños y sus significados. Artemidoro hizo algo muy moderno: insistió en que el significado depende de quién sueña (su oficio, su posición, su situación) y no solo de la imagen.

India, China e islam: otros caminos

En la India, los textos upanishádicos distinguen tres estados de la consciencia: vigilia, sueño y sueño profundo. En China, la tradición atribuye al Duque de Zhou el Zhou Gong jie meng, un manual de interpretación que se ha reeditado durante siglos, y el filósofo Zhuangzi dejó la célebre pregunta sobre si él soñaba que era una mariposa o la mariposa soñaba que era él.

En el islam, Ibn Sirin (siglo VIII) es el nombre asociado a la tradición de interpretación de sueños, que distingue entre sueños verdaderos, sugestiones del demonio y los provocados por el propio estado del cuerpo y de la mente.

Edad Media y Renacimiento: entre la fe y la sospecha

La Europa cristiana heredó la distinción entre sueños divinos y sueños engañosos. Los sueños podían ser avisos (como los de José en la Biblia) o tentaciones. Los médicos medievales, siguiendo a Galeno, explicaban muchos sueños por el estado de los humores del cuerpo, una idea que reaparece en las lecturas actuales sobre cómo influye el cuerpo en lo que soñamos.

Freud y el nacimiento de la interpretación moderna

En 1900, Sigmund Freud publicó La interpretación de los sueños. Su propuesta fue revolucionaria: el sueño es una expresión disfrazada de deseos inconscientes. Distinguió el «contenido manifiesto» (lo que recuerdas) del «contenido latente» (lo que significa) y describió mecanismos como la condensación y el desplazamiento. Aunque buena parte de sus tesis sobre el deseo sexual se han discutido, su idea de que el sueño debe interpretarse con las asociaciones del soñador sigue vigente.

Jung, Gestalt y la lectura simbólica

Carl Jung rompió con Freud y propuso que los sueños son una forma de comunicación entre la consciencia y el inconsciente, con una función compensadora y de crecimiento personal. Introdujo la idea de símbolos universales (arquetipos). Más tarde, Fritz Perls (Gestalt) planteó que cada elemento del sueño representa una parte de uno mismo.

La neurociencia: del REM al cerebro que simula

En 1953, Aserinsky y Kleitman descubrieron el sueño REM, y en 1977 Hobson y McCarley propusieron la hipótesis de activación y síntesis. Hoy se estudian los sueños con imágenes cerebrales y con análisis de contenido a gran escala. Los datos apoyan la idea de continuidad: soñamos con lo que nos importa. Lo que no han podido demostrar es que los sueños predigan el futuro.

Qué queda de todo esto hoy

Casi todas las ideas antiguas siguen presentes en alguna forma: la búsqueda de mensajes, la atención al estado del cuerpo, el peso del simbolismo y el contexto del soñador. La diferencia actual es que disponemos de herramientas para distinguir lo que está demostrado de lo que es tradición. Puedes explorar parte de esa herencia en nuestro calendario maya o en el horóscopo chino, otras formas de leer el tiempo y el destino.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue Artemidoro?

Un adivino y escritor griego del siglo II d. C., autor de la Oneirocritica, el tratado de interpretación de sueños más completo que se conserva de la Antigüedad.

¿Cuál es el libro de sueños más antiguo?

El papiro Chester Beatty III, egipcio, de hacia el siglo XIII a. C., que lista sueños con su interpretación.

¿Siguen vigentes las ideas de Freud?

Parte de ellas sí, como la importancia de las asociaciones del soñador; otras, como que todo sueño exprese un deseo reprimido, se consideran hoy discutibles.

Fuentes y lecturas

  • Artemidoro de Daldis (siglo II). Oneirocritica (La interpretación de los sueños).
  • Freud, S. (1900). La interpretación de los sueños.
  • Jung, C. G. (1964). El hombre y sus símbolos.
  • Aserinsky, E. y Kleitman, N. (1953). Regularly occurring periods of eye motility. Science.
  • Hobson, J. A. y McCarley, R. W. (1977). The brain as a dream state generator. American Journal of Psychiatry.
  • Van de Castle, R. L. (1994). Our Dreaming Mind. Ballantine.

Contenido divulgativo. No sustituye la valoración de un profesional sanitario.